
¿Por qué pasamos al curado por infrarrojos para el secado de semiconductores?
Eliminar el plomo en las fábricas de semiconductores no es tan sencillo como simplemente reemplazar la soldadura. De hecho, esto obliga a repensar cómo se maneja el calor.
Durante mucho tiempo, todos utilizaron hornos de convección. Pero aquí está el problema: se trata de calentar todo un espacio lleno de aire, solo para secar un pequeño componente. Es un desperdicio de energía, y además, puede causar que el polvo y los contaminantes se esparzan por toda la área de trabajo.
Por eso pasamos al curado por infrarrojos. En lugar de calentar el aire, calentamos directamente el sustrato.
El calor directo supera al calor del aire
Piénselo como la diferencia entre estar en una sauna y sentir el sol en la piel. Los rayos infrarrojos utilizan radiación electromagnética para hacer que las moléculas del recubrimiento o adhesivo se muevan. Todo ocurre casi instantáneamente. No hay necesidad de esperar a que el aire se caliente, lo que significa que los tiempos de secado disminuyen drásticamente. Además, no hay necesidad de perder tres horas calentando las paredes metálicas de una caja gigante. Su factura de energía se lo agradecerá.
Manejo de los requisitos “verdes”
Los materiales sin plomo son exigentes. Generalmente, necesitan temperaturas más altas para curarse adecuadamente. Si intentamos usar un horno de convección para alcanzar esas temperaturas, tendremos problemas. Podríamos dañar el sustrato o incluso cocinar sus bordes. Con los rayos infrarrojos, podemos controlar la temperatura en cada zona específica. Ajustamos la longitud de onda para que coincida con la resina que utilizamos. El resultado es que el núcleo recibe exactamente la cantidad de calor necesaria, mientras que los componentes circundantes permanecen seguros. Sin sobrecalentamiento, sin químicos extraños en el aire… solo un proceso limpio y eficiente.
La desventaja (porque siempre hay alguna)
El curado rápido no es una solución mágica. Si no se tiene cuidado, la alta densidad de calor puede causar problemas. La capa superior se seca demasiado rápido, lo que hace que los solventes queden atrapados debajo, provocando burbujas o peladuras. Es necesario encontrar un equilibrio. Si el transporte es demasiado lento, se quemará el sustrato. Si es demasiado rápido, no se curará adecuadamente. Para evitar esto, utilizamos termopares de alta precisión para monitorear la temperatura de la superficie en tiempo real. Es un sistema de retroalimentación que evita que el calor sea excesivo. En una industria donde incluso una fracción de milímetro es importante, ese tipo de control es fundamental.